POR HECTOR MARTINEZ VALDES
Emplearse siempre puede entenderse bajo el concepto tradicional(quizá exageremos en la cuestión semántica, para los aduladores 2 + 2 no tiene por que ser 4), no existen derivaciones sintácticas que se adapten a la intensa campaña televisiva para ganarse un lugar en la historia de las infamias.
Los que antes eran soldados del presidente, hoy son patrones del mismo; vueltas que da la vida, dentro del mundo de las degradaciones, televisa es un ente deforme, pero perfectamente definible por su monstruosa injerencia, el ser asalariado en esa compañía, no garantiza el respeto por la integridad humana; payasos, actricitas, remedos de interpretes, en fin miles de miserables capaces de cualquier cosa con tal de seguir en la nomina de las afrentas; la adulación infinita con tal de besar la santa mano del amo.
El hebdomadario Proceso ha publicado información con la que no tenemos que estar de acuerdo, pero eso se aplica para un mundo aparte, ya que si los que dan la cara y se ofrecen como lectores de noticias, se sometieran a una breve discusión sobre temas que deberían manejar con amplitud, fracasarían estrepitosamente, porque su labor se circunscribe a mover la cola o besar la mano de quien le da ordenes, esto lejos de constituir cualquier trabajo decoroso, mas bien se acerca a asuntos meramente cernícalos .
Nuevamente la poderosa televisora nos pretende dar lecciones de supuesto valor cívico al dar una nota denunciando una presunta extorsión que el periodista Ricardo Ravelo aplico al inocente y supuesto narcotraficante “el grande”; hace unos pocos días, los mismos voceros televisivos emplearon el linchamiento mediático al periódico Reforma bajo la acusación de la promoción de la prostitucion que se venia publicando en la zona de anuncios clasificados del citado diario; entonces y ahora, los “honorables” trabajadores de la televisora quemaron en leña verde al propietario del periódico, convocando a los millones de televidentes con que cuenta televisa a restituir los valores perdidos, repudiando de actos tan canallescos como la publicación de anuncios clasificados; claro que su campaña funciono a la perfección, esta vez Proceso y el propio Ravelo habrán de sufrir las consecuencias de no plegarse a los intereses del monstruo televisivo, ya que no solo acaparan el negocio del entretenimiento, este sexenio es prácticamente de ellos, constituidos en juez y parte no existe legalidad alguna que deban respetar, ya que la impunidad de que gozan hacen ver extremadamente pequeño al estado mexicano.
Por mas convocatorias que hagan los poderes que afirman nos gobiernan, para respetar la legalidad, fortalecer al estado, cooperar con las autoridades, la realidad es mas difícil de entender, porque el discurso oficial nos señala una serie de triunfos, logros y bienestar; en lo cotidiano la corrupción que padecemos los ciudadanos de a pie es una de las características que mejor identifican a este sexenio altamente fallido y señalado por los miles de muertos oficiales y no oficiales.
En la exposición que hace televisa de los supuestos delitos cometidos por Ravelo y Proceso, extraña que no se haga mención de la carrera delictiva del presunto narco, ahora lo vemos y entendemos que es preferible ser delincuente a buscarse un trabajo digno y honrado, esto en televisa es asunto inconcebible.
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