Uno pensaría que, siendo Estados Unidos el país más rico y poderoso del mundo, su gente sería muy culta y conocedora.
Pero no. El típico “gringo” peca de una enorme ignorancia respecto a otros países, incluso si son sus propios vecinos.
En especial, México ha sido objeto de inumerables estereotipos que fueron reforzados por el cine, como el del mexicano bandolero, el sombrerudo con sarape dormido al pie de un cactus y tantos otros.
Lo sorpren-dente es que todas esas imagenes equivocadas siguen en la mente de muchos norteamericanos. Y no nos referimos a gentes de escasa cultura, sino también de universitarios y personas que uno supondría tienen cierta educación.
La situación es tan exagerada, que incluso los casi un millón de norteamericanos que viven en México (retirados, pensionados o aventureros que decidieron establecer su hogar al sur de la frontera) se sorprenden de lo mal informados que sus compatriotas están respecto a su vecino del sur.
Recientemente, un sitio de internet llamado www.mexconnect.com (mantenido y frecuentado por expatriados norteamericanos viviendo en México), invitó a sus visitantes que contaran las opiniones más ridículas que hayan escuchado sobre México o los mexicanos, de parte de otros norteamericanos. Algunos de los ejemplos recabados van desde graciosos, hasta francamente insultantes. Pero lo importante es que todos denotan una enorme falta de conocimiento de los temas más básicos que tienen que ver con México y su gente.
Los propios gringos que visitan el sitio de internet acaban riéndose de todos los prejuicios que los habitantes de Estados Unidos tienen sobre México.
¿Qué comentarios recibe un norteamericano que les cuenta a sus compatriotas que vive en México? He aquí algunos ejemplos:
-”¿También celebran el 4 de julio en México?” (esto lo comentó, presuntamente, un juez de una corte de distrito).
- “¿La gente de México también usa ropa? Digo, como la de nosotros” (de un ingeniero civil).
En otros comentarios, queda en evidencia el casi total desconocimiento que los norteamericanos tienen de sus propias leyes, con respecto a México. Como por ejemplo:
-”Mejor no te quedes mucho tiempo viviendo en México, o podrías perder tu ciudadanía americana”. (Dicho por un abogado de Nueva York).
- “Vine a Mazatlán por mis vacaciones de verano y me enamoré de una hermosa muchacha mexicana. Como yo soy americano, puedo llevarla a Estados Unidos, ¿verdad? Solo escribo una carta a alguien, o algo así”.(Dicho, por supuesto, por un jovencito.)
Hay otros comentarios que denotan, de plano, una total ignorancia. En este sentido, los que siguen son verdaderas joyitas:
- “Así que usted vive en México. Entonces usted debe saber hablar puertorriqueño muy bien, ¿no?” (De un policía).
o también:
- “(Si has vivido en México, entonces), ¿ya aprendiste a hablar mexicano?”
-”¿Tienen allá en México el mismo tipo de electricidad que aquí?”
- “¿Hay pavos allá y todo lo necesario para el Día de Acción de Gracias?”.
- “¿Cuándo se celebra la Navidad en México?”
- “¿Cómo funcionan las computadoras en México?” (Aunque no lo crean, esta pregunta la hizo un asesor en cuestiones técnicas de una empresa.
- “¿No comen carne de perro allá?” (De una chicana que trabaja en una tienda de comida).
Otro visitante contó cómo enseñó a sus amigos en Estados Unidos la casa donde vive en México. Al ver las imágenes, un tipo dijo: “Me alegra ver que tienes piso de verdad. Temía que vivieras en una casa con suelo de tierra”.
La seguridad es una preocupación de siempre, a veces (desafortunadamente) no tan infundada, pero siempre exagerada. He aquí algunos comentarios hechos por amigos a expatriados que viven al sur del río Bravo.
- “¿No te preocupa que te roben?”
- “Mi esposa y yo siempre nos preocupamos cada vez que viajas a México. ¿No temes que te secuestren?”
-”¿No tienes miedo de contraer todas las enfermedades que hay allá?”
-”¿Y qué pasa si te enfermas? ¿Tienen allá doctores verdaderos, y hospitales?”
Otra persona comentó que, en su deseo de alejarse de los tradicionales destinos turísticos de la costa (Cancún, Puerto Vallarta, etc.), decidió viajar al interior de México para conocerlo. Cuando comentó esto a varios amigos americanos, algunas de las preguntas que recibió fueron estas:
-”Toda la zona central de México debe ser muy pobre y atrasada. ¿Qué puede haber de interesante para ver allá?”
- “¿Viajaste en autobuses? ¿No van siempre llenos de gallinas y cabras?” (No, le respondió el viajero. Al contrario, son muy cómodos y modernos. A lo que el amigo le respondió: ) “Oh, bueno. Quizá los hagan así para tener contentos a los turistas”.
Otro visitante comentó a sus amigos, durante una visita a un restaurante en la zona turística de Yucatán: “Yo nunca doy propina a nadie en México. Si lo hago, todos van a querer que les dé”.
En otra anécdota, un joven universitario contó a sus amigos sobre su viaje a México. Uno de ellos comentó: “Apuesto a que te acostaste con muchas mexicanas. Harían CUALQUIER cosa a cambio de uno o dos dólares.”
Los mexicanos “de acá”, que vivimos en Estados Unidos, tampoco nos libramos de los falsos estereotipos. A pesar de que vivimos, trabajamos y nos codeamos con gringos todo el tiempo, hay algunos que aún tienen ideas erróneas sobre nosotros. Algunas opiniones:
- “¡(Los mexicanos) Nos están robando nuestros trabajos!” (Esta es una clásica. Como si limpiar oficinas y casas, o recoger naranjas y manzanas fueran empleos muy solicitados por los ciudadanos americanos).
- “¡Sólo vienen a venderles drogas a nuestros niños!”.
-”¿Sabes porqué nuestros hijos no pueden recibir becas escolares? ¡Porque ellos (los mexicanos) las están agarrando todas!” (Como si fuera tan fácil.).
- “¡Los mexicanos nos están invadiendo! Muy pronto van a controlar al país.”
- “¡Están trayendo brujería a Estados Unidos!”
Quizá los norteamericanos debieran esforzarse un poco más en entender el mundo exterior, más allá de sus fronteras. Así quizá podrían evitarse muchos malentendidos innecesarios. ¿Cuántas guerras se pueden evitar así?
Podrían comenzar por conocer mejor a sus vecinos, como Canadá y en especial, México. Porque, como uno de los norteamericanos ignorantes comentó al decirle un amigo que había ido a México:
- “¡Guau! México... ¡Es como si fuera un país totalmente distinto!”
Ni hablar...