zopn@yahoo.com
Impacientes, frustrados, los hispanos en Estados Unidos –más de 35 millones- nos debatimos en medio de la necesidad de la integración, de ser parte, y de encontrar nuestro lugar en la sociedad norteamericana.
Cada vez que un latino llega a un puesto de importancia, político, social, económico, militar, es motivo de orgullo para todos los que hemos emigrado haciendo de esta nación nuestra segunda Patria. De la misma forma, resulta una enorme vergüenza cuando alguno de estos que lograron llegar, muchas veces con nuestro empuje, a posiciones de poder e influencia, usan esa misma posición para beneficio particular.
La semana pasada el ex procurador general del Estado de Texas, Dan Morales, fue sentenciado a 4 años de prisión. Ya en julio de este año Morales se había declarado culpable de varios delitos, incluyendo hacer declaraciones de impuestos falsas y fraude por correo. Todos estos delitos ocurrieron mientras Morales era funcionario público.
Dan Morales aparecía en el firmamento político de Texas como una de las lumbreras hispanas.... listo para un futuro brillante. Hoy, Dan Morales no es más que un número en la prisión del Estado.
En Dallas posiblemente todos recordamos a Yvonne González, quien fuera contratada como superintendente del Distrito Escolar. González llegó a su puesto lista para “limpiar la casa” y restaurar el buen nombre de la institución. Contó con el apoyo cerrado de las organizaciones hispanas, de los padres y de quienes nos sentíamos orgullosos de que una hispana estuviera al frenbte del DISD.
A finales de 1997 Yvonne González fue acusada, juzgada y condenada por manejos fraudulentos de los fondos del DISD y terminó en la cárcel.
Y qué decir del ex alcalde de San Antonio, Henry Cisneros, uno de los hispanos más inteligentes y brillantes del país cuya carrera política terminó abruptamente al conocerse detalles de infidelidad conyugal e investigaciones del FBI por supuestos pagos a la amante para evitar el escándalo.
Y si nos tomamos el trabajo de acercarnos a otros estados y condados donde los hispanos hemos alcanzado cierto nivel de control político vemos que desgraciadamente estas situaciones se repiten demasiado frecuentemente. (De Miami-Dade ni hablar, ya que hace unos dos años el nivel de corrupción fue tan alto que hubo intentos por eliminar la ciudad como entidad política).
Quizás lo más importante que debemos recordar todos los hispanos acá es que el triunfo de uno es el triunfo de todos. Pero de la misma forma, la metedura de pata de uno, es una carga también para el resto.
Es por ello en que insisto en que nosotros debemos ser los primeros en criticar y atacar a los nuestros que no estén haciendo las cosas bien, especialmente si son figuras públicas. Que tratar de callarnos nuestros errores y deficiencias con la idea de que si no las mencionamos pasarán inadvertidas, es el peor error, sino preguntenle a la Iglesia Católica.
Estamos en una nación en la cual, a pesar de las críticas por actos racistas o visos de discriminación, tenemos las oportunidades que posiblemente nunca hubiéramos encontrado en nuestros países de origen.
Cada hispano en Estados Unidos tiene que ser y actuar como un embajador del resto de la comunidad. A la vez, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de escudriñar con ojo crítico las actuaciones de quienes nos representan. Quizás si hubiéramos actuado así, Morales no estaría en la cárcel e Yvonne González seguiría al frente del DSID. Que pena!!
Para comentarios acerca de este editorial escriba a: publisher@elhispanonews.com
|