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Posted on
11/20/2003 3:59 PM EST
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No a los matrimonios entre homosexuales
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Marcos Nelson Suarez Publisher@elhispanonews.com
La Corte Suprema de Justicia del Estado de Massachusetts declaró esta semana como insconst-itucional la prohibición estatal contra los matrimonios entre personas de un mismo sexo. La decisión fue tomada con 4 votos a favor y 3 en contra.
Lo grave de esta decisión es que podría precipitar retos similares a la Constitución de los Estados Unidos y obligar al país a aceptar los matrimonios entre homosexuales.
Esto demuestra una vez más el mal camino que está tomando nuestro país en intentos de satisfacer todas y cada una de las exigencias de cualquier grupo.
Las opiniones respecto a la homosexualidad están divididas entre la comunidad científica, sin embargo, por muchos años el homosexualismo ha sido definido como un trastorno, como algo anormal y posiblemente esta definición sea razonable bajo las premisas de que prácticamente no hay la menor prueba de que la orientación sexual de un individuo pueda ser cambiada a pesar de que se han hecho decenas de experimentos encaminados a modificar radicalmente la conducta sexual. Ninguno de ellos ha tenido éxito.
Sin siquiera pretender entrar en definiciones bíblicas o religiosas, lo cierto es que la homosexualidad representa un peligro enorme para la civilización. Los homosexuales -mediante relaciones entre sí- no pueden procrear. Hipoteticamente si en 50 años -por decir un número- la mayoría de la población del mundo decide meterse en relaciones homosexuales, en menos de doscientos años la población se extinguiría.
Los gustos, preferencias u orientaciones sexuales de cada quien deben ser personales y privilegiadas. Ni al Estado tienen que importarle ni las autoridades deben intervenir. Pero de ahí a que los homosexuales exijan el pleno reconocimiento y aceptación de la sociedad hay una distancia muy grande.
Mañana los pedófilos, esos que quieren tener relaciones sexuales con niños, podrían intervenir y pedir que sus actividades sexuales también sean aprobadas y reconocidas.
El matrimonio debe continuar siendo una institución sancionada como la unión entre dos personas de sexo opuesto. Esta es la institución que preserva no solamente los valores sociales, sino también la que asegura la supervivencia de la humanidad.
El homosexualismo, como práctica sexual -sea cual sea su origen- debe estar confinado a la recámara de cada persona.
La Corte Suprema de Massachusetts ha errado seriamente en esta decisión y es hora de que la ciudadanía haga dejar escuchar su voz. De acuerdo a las últimas encuestas, el 59% de los americanos se oponen a los matrimonios entre personas de un mismo sexo. La Corte Suprema tiene la obligación de escuchar a la mayoría porque al final eso es lo que define el sistema democrático.
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