El próximo 7 de mayo los votantes de la Ciudad de Dallas deberán decidir sobre una propuesta que de aprobarse cambiaría radicalmente la estructura del gobierno municipal.
Bajo la lideratura de Beth Ann Blackwood –y con el apoyo de la alcaldesa Laura Miller- se propone modificar la constitución municipal para establecer en Dall;as un sistema de “Alcalde Fuerte”. Con ello se eliminaría al Administrador Municipal, y el alcalde –o la alcaldesa- tendrían en sus manos las decisiones más importantes que tienen que ver con el manejo del gobierno.
Los proponentes de esta medida alegan que con un alcalde fuerte se impondría un sistema que responde directamente al votante ya que en la actualidad, el Administrador, quien toma muchas de las decisiones importantes, no es un funcionario electo. Este es sólo uno de los aspectos. El alcalde fuerte tendría en sus manos prácticamente la responsabilidad de hacer funcionar el gobierno municipal.
Los opositores de la medida, alegan que concentrar tanto poder en manos del alcalde diluye las responsabilidades del Concilio Municipal y deja todas las decisiones a merced de una sóla persona.
No podemos olvidar que hace unos 15 años y luego de furiosas batales legales, finalmente se logró en Dallas que la elección de los concejales fuera a nivel de distrito. La premisa detrás de esta medida estuvo basada en el hecho de que Dallas es una ciudad multicultural y multiétnica en la cual, hasta ese momento, la representación de muchos de estos grupos fue prácticamente nula, debido a que los grupos como mayor poder económico –leáse North Dallas- decidían en realidad quienes estarían a cargo de las esferas de poder en la ciudad.
El sistema de gobierno de “alcalde fuerte” está instituído en otras ciudades de la nación y funciona relativamente bien. Sin embargo….
La propuesta que se está realizando por parte del grupo “Citizens for a Strong Mayor”, pretende una modificación constitucional que concentra demasiado poder en manos del alcalde. Como balanza a ese poder no ofrece alternativas realistas. Y la realidad es que todo el poder es mucho poder.
No estamos en contra del sistema de “alcalde fuerte”, pero el error que están cometiendo los proponentes de la medida es pensar que como por arte de magia, si concentramos todo el poder en manos de un sóla persona, los problemas que tiene Dallas –alta criminalidad, calles destartaladas, códigos que no se cumplen e inaceptable tasa de desempleo entre otros- serían resueltos.
La realidad no es esa.
Cambios podrían realizarce, especialmente en lo que se refiere al Administrador Municipal, que den al alcalde un poco más de poder y a la vez, más contabilidad con los votantes. Sin embargo, esta propuesta es negativa porque deja prácticamente sin la capacidad de tomar decisiones serias al concilio municipal.
Exhortamos a nuestros lectores a votar no, este 7 de mayo.
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