Hace unos días y conversando con los diectores del Centro Tecnológico Hispano, encontré sin buscarlo algunas historias que ejemplifican las posibilidades que existen en Estados Unidos para los inmigrantes, posibilidades que están a l mano aunque requieran un poco de esfuerzo y sacrificios.
El Centro Tecnológico Hispano comenzó sus servicios hace mas de dos años ofreciendo cursos de computación, desde básicos, hasta avanzados además de cursos de inglés.
Doroteo Huerta, quien ahora tiene 43 años de edad, se lanzó a la aventura de buscar nuevas oportunidades para su vida hace más de 24 años.
Salió de San Luis Potosí, sin siquiera haber terminado la escuela primearia.
Pasó por las mismas experiencias que millones de indocumentados tienen que pasar mientras se adaptan a la vida en un país extranjero.
Trabajando en la construcción tenía sin embargo, la inquietud de llegar a algo mejor... ganar más dinero, ocupar una mejor posición. Pero los años pasaban y por una razón u otra, los proyectos quedaban a un lado, mientras las necesidades de la familia y del trabajo tomaban prioridad.
Todo eso cambió hace dos años.
Casi por casualidad, Doroteo se encontró allá en Irving con el Centro Tecnológico Hispano de Computación.
Con los zapatos y la ropa llenos de la mugre del trabajo en construcción, entró a pedir información y en unos días, con los dedos rebeldes acostumbrados al trabajo pesado, comenzó a aprender lo básico de la computadora.
Terminando ese período y lleno de entusiasmo, decidió tomar el curso de Office, luego vendría Photoshop y por último Visio, un programa especial para hacer planos y diseños.
"Mi vida cambió cuando iba por la mitad de estudiar Office," afirma. "Cuando mis jefes se dieron cuenta que podía manejar la computadora
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