Se presienten los olores. Esas mezclas de chicharrón crujiente, buñuelos, ponche. Se acerca la navidad, ya llega, está a la vuelta de unas horas. Millones celebran esta fiesta que señala el nacimiento de Jesus, el supuesto Redentor, a quien seguimos esperando en su improbable regreso.
No son muchos quienes realmente recuerdan el motivo de la celebración pero celebración es. Gigantescas cenas el 24 para esperar con la barriga llena la llegada del 25. Profusión de cerveza, ron, tequila. Hay quienes esperarán el 25 con la panza repleta y el cerebro enturbiado. Navidad, motivo para el gran fiestón que ahora celebramos en tierras ajenas, fiesta que es igualmente prestada y proveniente de aquella España que nos “descubrió” poco después de que expulsara a los últimos musulmanes.
Y la Navidad es mezcla. Una mezcla de colores, razas, sabores y hasta los agregados europeos con aquello de Santa Claus, un viejito gordo que vive en el polo Norte y que se las arregla para traer juguetes a los chiquillos compitiendo con los llamados 3 Reyes magos para satisfacción de los niños hispanos que aspiran a los regalos dobles en celebraciones dobles.
La navidad es banquetes, reuniones familiares, amigos, conocidos y desconocidos que de algún forma arriban a la fiesta y a quienes no podemos negar el pedazo de puerco o el trago enardecedor.
La navidad es pretexto para, al menos una vez al año, hacer gala de las comida y costumbres que traímos a cuestas cuando arribamos a estas tierras desde tierras lejanas o cercanas, con un costal de ilusiones y esperanzas.
Para nosotros la navidad es también reafirmación de quiénes somos. Pupusas, buñuelos, ponches, yuca frita, chicharrones.
La navidad es sincretismo donde lo de allá, Santiago, Lima, Guanajuato, La habana, Managua, se une a lo de acá con intercambio de regalos inútiles pero obligatorios, árboles de navidad hechos en China con adornitos también hechos por los chinos ateos.
Bailaremos hasta al amanecer en espera de la hora imaginaria del nacimiento de aquel que un día regresará a resolver todos nuestros problemas, a redimirnos, a salvarnos. Muchos irán al templo a cantar alabanzas y a pedir perdón por los pecados, “Señor concedeme esto o lo otro.”
Otra navidad en el espacio de la esperanza. Feliz Navidad.
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